Ya casi se me había olvidado que tenía blog... y seguramente se le habrá olvidado también a los cuatro gatos que entraban a leerlo. Pero hoy tengo tantas ganas de desahogarme como de que nadie sepa que tengo que desahogar, así que este es el lugar perfecto...
¿Es cierto que o te pasa todo en la vida, o no te ocurre nada malo en absoluto? Yo me niego a pensar así desde hace mucho tiempo, o al menos eso intento hacer, pero parece que todo el mundo se empeña en demostrarme lo contrario.
Quizá un mal paso no merezca que tu reacción sea "pobre, con lo que tiene ya...". Quizá necesitas ver que alguien que sufre y a quien quieres mucho, por una vez ha tenido la misma mala suerte que una persona normal, y eso también tiene que tener su lado bueno por algún lado...
Me vuelve a la cabeza ese eterno dilema de saber si es mejor vivir sufriendo sin que tengas nada en tu mano para evitar esa situación, pero al menos aprender a ser mejor persona gracias a ello, o envidiar a aquellas personas que no tienen mayores preocupaciones que las establecidas por la sociedad normalita.
¿Sería mejor haber nacido simple? Sí, sin ninguna duda, pero al haber crecido convirtiéndonos en personas complicadas, y tomado la opción de tratar de encontrar la felicidad, no seremos mejores, si no excepcionales. Eso sí, cuando llegue la oportunidad de poner en práctica todo lo que hemos aprendido para el día en que tengamos la ocasión de dar, dar y dar, como única recompensa...
Y si ese día no llega, al menos habremos conseguido vivir nuestra vida gracias a esa esperanza. Es algo parecido a creer en Dios, pero sin que nadie se atreva a decirte "pobre tontico..." a la cara
A veces solo quieres desahogarte, pero sientes que no tienes a nadie con quien hacerlo como te realmente te gustaría. Otras veces, ni siquiera estas seguro de tener motivos para quejarte, porque el mundo ha conseguido hacerte sentir como la pieza que sobra en un engranaje donde cada parte tiene que estar suficientemente sucia y engrasada para que todo funcione.
Me pregunto si a estas alturas sigue mereciendo la pena seguir preocupándose por saber si nuestras acciones de verdad revertirán en los demás de una manera positiva. Me encantaría saber si hay alguien en nuestro día a día que sea capaz de ver más allá de nuestros fiascos, y pararse a pensar, al menos, en nuestra buena intención.
Dudo bastante que me quede gente por conocer que pueda dejarse llevar por las ganas de disfrutar de las cosas banales, sin juzgar. Y me incluyo en ese grupo de gente corrupta, porque creo que mis ganas de hacer las cosas bien me han terminado llevando por el camino de hacer sólo lo que la gente prefiere que hagas por su comodidad...